Agradecimiento a los 41 años de Gonzalo Ansótegio en la Aduana
El que fuera director gerente técnico del Centro de Transportes de Burgos recibirá el viernes la Placa de Honor por su carrera profesional de la Confederación Española de Transporte de Mercancías
Fuente: Diario de Burgos
Gonzalo Ansótegui Urrestarazu, burgalés de nacimiento, recibe la llamada de Diario de Burgos mientras recorre tranquilamente el Camino de Santiago del Norte, concretamente en Santillana del Mar. Disfruta de la vida, de la familia y de sus aficiones favoritas desde el pasado septiembre, cuando dejó por jubilación la dirección de la gerencia del Centro de Transportes Aduana de Burgos (CTBurgos) tras 41 años de servicio en Villafría.

Sus planes de jubilado se han visto felizmente trastocados por un homenaje muy merecido, el que ha impulsado la Asociación de Centros de Transporte y Logística de España (ACTE), que ha pedido para él la concesión de la Placa de Honor de la Confederación Española del Transporte de Mercancías (CETM) por la labor desarrollada en CTBurgos y en la promoción y desarrollo de los centros de transporte y de logística. La entrega se desarrollará este viernes 23 en Madrid, en el transcurso de la asamblea general de CETM.
Es el punto final a una carrera profesional que comenzó con 22 años, el 1 de enero de 1983, en los albores de lo que fue una de las principales aduanas de interior más importantes de España.
Concretamente, Ansótegui fue contratado como oficial de primera administrativo en la Sociedad de Servicios Complementarios de la Estación Aduanera de Burgos (Seabsa), constituida por el Ayuntamiento, la Diputación y las cajas de ahorro a principios de los 80, germen de lo que hoy es CTBurgos.
Tres años después, con apenas 25 años, era nombrado de manera provisional director gerente técnico, cargo que ha mantenido a lo largo de casi cuatro décadas de intenso trabajo y dedicación al futuro logístico de Burgos.
De hecho, hoy CTBurgos ofrece más servicios que la propia Aduana, instalación que vivió su década de oro hasta el 1 de enero de 1993, con la implantación efectiva del Mercado Único Europeo y la desaparición de las fronteras físicas entre los países miembros de la UE.
Hay que luchar por el desarrollo logístico de Burgos, es un enclave excepcional»

Ansótegui ha sido un eficaz gestor de todos los proyectos que han ido dando cuerpo a Villafría (naves logísticas, aparcamiento, el Edificio Aduana, el Puerto Seco) convertido hoy en uno de los principales centros logísticos del norte de España. «Cuando empecé no había centros de transporte ni la logística era lo que es hoy», rememora.
Trabajó mano a mano con Antonio Medrano, dueño de Interbon y presidente de la Cámara que impulsó la idea de crear una Aduana junto a las vías del tren, el aeropuerto y la N-1 para descongestionar la de Irún. «Nacimos con vocación intermodal», subraya.
Lo mismo ocurrió con José María Yartu y con Antonio Méndez Pozo, presidente cameral que propició un salto adelante muy ambicioso en los años 2000 con la implantación del Puerto Seco y la ampliación de las instalaciones.
Ha asesorado en temas logísticos y de transporte a todos los alcaldes, comenzando por José María Peña San Martín, y a todos los empresarios que han pasado por su centro de trabajo. Desde aquellos primeros 80 se ha convertido en un eficaz vendedor de las virtudes industriales de Burgos, siempre con la sonrisa por delante, una amabilidad exquisita y esas ganas de charlar que siempre le han caracterizado.
Hitos. Ansótegui se siente un privilegiado, ha vivido la historia de la Aduana desde sus inicios, capítulo destacado en la historia industrial de Burgos. Entre los momentos clave de su carrera, destaca la llegada de Dragados y Construcciones construyendo el gasoducto que traería el gas ciudad a Burgos y su industria, lo que supuso para él una primera «lotería» de alquileres de naves y oficinas.
No se le olvida la implantación de Campofrío en el centro de transporte, construyendo una nave para externalizar la logística de sus fábricas en Burgos. La cárnica fue la primera, luego se implantaron en Villafría L’Oréal, Frías Alimentación, Matutano, Angulas Aguinaga, Langus SeaFood, entre muchas otras.
En 2006 se puso en marcha el Puerto Seco, el primero de Castilla y León, que empezó a cuajar con la llegada y la salida de trenes con origen y destino a los puertos marítimos de Barcelona y Valencia (claves en el tráfico asiático de mercancías) y a Bilbao.
La jubilación le pilló gestionando las obras de ampliación del recinto aduanero, un proyecto que surgió en 2011 al ver que no cabía una empresa más en Villafría. Hoy está terminada y puesta en el mercado. «Empecé a trabajar en una empresa con pérdidas, cuyo destino era el cierre si seguía así, pero fuimos creciendo y firmando contratos y hasta aquí llegamos…».
Se queda con la espina clavada del desarrollo logístico, lastrado por los proyectos que sitúan a Burgos fuera de los grandes corredores. «Mientras los políticos no se den cuentan de que nuestra ubicación es excepcional y reúne las mejores condiciones no tenemos nada que hacer. Tenemos que seguir luchando por nuestro desarrollo».